Rosa Porcar: “El mobiliario escolar debe cumplir los requisitos de salubridad, funcionalidad y emoción”

El Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV) estudia el comportamiento del cuerpo humano y su relación con los productos, entornos y servicios que utilizan las personas. Creado en 1976, colabora con las empresas valencianas para que innoven tecnológicamente. Además, certifican la calidad de sus productos y su cumplimiento de los estándares internacionales.

En FG llevamos años trabajando codo con codo con el IBV, que ha tenido un papel crucial en el desarrollo de nuestra nueva colección “Actiflex”, que se adapta a las nuevas metodologías educativas.

Hablamos con Rosa Porcar Seder, directora de Internacionalización del IBV, sobre la labor del instituto y sobre mobiliario escolar.

 

El IBV combina conocimientos derivados de la biomecánica y la ergonomía y los emplea para mejorar la competitividad del tejido empresarial. ¿Qué beneficios obtienen las empresas al colaborar con el IBV? ¿En qué ámbitos les ayudáis a mejorar?

Rosa Porcar: Colaborar con un centro de innovación que cuenta con conocimientos trasversales punteros en ergonomía y biomecánica y tiene la capacidad de aplicarlos de manera práctica, según las necesidades de la empresa, es un acelerador de competitividad. En poco tiempo pueden darse saltos cualitativos de posicionamiento en el mercado a través de los productos y de su justificación innovadora.

Estamos al servicio de las empresas, especialmente las valencianas, en todo el recorrido innovador, desde el planteamiento del problema, pasando por el apoyo en la solicitud de ayudas hasta, por supuesto, la actividad técnica y la comunicación científico-técnica de la misma.

 

¿Cómo se define la ingeniería emocional y en qué modo puede ser un factor de mejora para esas empresas?

Rosa Porcar: La ingeniería emocional es un intento de matematizar las percepciones de los productos y entornos relacionándolas con los elementos que las constituyen. El objetivo es predecir qué respuesta y aceptación tendrán diferentes diseños antes de ser producidos. Dado que las percepciones tienen relación con la decisión de compra, esta información es básica para la competitividad. Aunque ha existido cierto escepticismo en el mundo del diseño respecto a estas técnicas, lo cierto es que han demostrado una capacidad de acierto muy relevante, y no sustituyen en absoluto la creatividad, sino que ayudan a su canalización hacia propuestas ganadoras.

 

¿Con qué tipo de sectores empresariales colaboráis?

Rosa Porcar: Con todas aquellas que pueden mejorar su competitividad a través de nuestro know-how, con especial énfasis en territorio valenciano.

 

¿Por qué es importante que los productos destinados a uso escolar, como puede ser el mobiliario, cumplan con todos los estándares y sellos de ergonomía y calidad?

Rosa Porcar: Como decía una antigua publicidad, “un buen presente prepara un buen futuro”. Y el futuro de nuestra sociedad reside en el cuidado que pongamos en ofrecer las mejores condiciones a quienes se ocuparán de tomar las decisiones dentro de no muchos años.

 

¿A qué principios debe responder el mobiliario escolar? ¿Existen requisitas diferentes para las diferentes etapas educativas, es decir, si ese mobiliario está destinado a niños de tres años, de diez, adolescentes o universitarios?

Rosa Porcar: Los principios son por orden de prioridad: salubridad, funcionalidad y emoción. Los tres requisitos van variando a lo largo de los años, en los que las capacidades de los niños, las actividades que realizan y su aprehensión del mundo se hacen cada vez más complejas.

 

¿De qué modo colaboráis con FG en la certificación y en el desarrollo de otros nuevos?

Rosa Porcar: Nos gusta pensar que somos parte del mismo equipo, y así lo sentimos. Como ocurre en los equipos que funcionan, de cada idea que se desarrolla aparecen nuevas posibilidades de innovación, y multitud de propuestas aparecen de modo natural encima de la mesa. ¡La dificultad es decidir! Tarea que siempre recae en FG.

 

¿Cómo ha sido colaborar en la creación de nuestra nueva línea de productos Actiflex? ¿Cuál ha sido la aportación del IBV al diseño?

Rosa Porcar: El IBV ha participado en las fases de análisis bibliográfico y normativo, organización de talleres de co-creación, generación de diseños de concepto y validación de los resultados en aulas reales. Una aproximación multifocal que nos facilita el intercambio de ideas y nos permite aprovechar la experiencia adquirida en muchos otros proyectos.

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